Mejores planes
“Sin querer, me perdí, en tu mundo me metí”
Lo que pasó con _371114 fue una de esas oportunidades que hay que desaprovechar, pero eso no lo sabíamos ni yo ni cierto amigo que siempre me ha dicho que “me de la oportunidad”. Al menos ha dado para contar algunos episodios.
En apariencia se mostraba como una chica tímida y tranquila. Su gusto por lo gótico y lo rudo completaba el estereotipo que ya conocemos. No por eso diré que es malo ni que por ello la experiencia lo fue. Fue por otra cosa.
Teníamos en común el gusto por la música y películas del mismo estilo. Habíamos estudiado en la misma escuela y tratábamos de encontrar nuestro lugar en el mundo. Digo esto para no hacer el relato tan largo, porque en realidad no lo fue. Nunca vi mucho interés de su parte, fue por eso que me llamó la atención que me invitara a un concierto en la feria de su ciudad.
Se trataba de María Barracuda; recordé una canción de unos años atrás con el vocalista de Café Tacuba que se escuchaba bien pero le había perdido el rastro desde entonces.
Fuimos a la feria, en medio de la nada y con un frío considerable, pero valdría la pena ¿cierto?
Para empezar, el concierto era de Jotdog, un grupo en el que María Barracuda era la vocalista pero que ciertamente era una onda algo diferente, más pop. Creo que a lo mucho me sabía un par de canciones del grupo. Tampoco me desagradaba, pero no estaba seguro de que la experiencia en su conjunto lo valiera. Algo no estaba funcionando si no lograba sentirme parte de ella.
Terminando el concierto me invitó a casa de un amigo a tomar unas cervezas. Era una reunión casual en la que había unas diez personas. Eran casi las doce y hacía más frío que cuando llegamos al concierto. Súper plan el de estar tomando cervezas en la banqueta con gente desconocida una noche helada de enero. Nada parecía tener sentido, ni el hecho de que _371114 me hubiese invitado con algún interés en mente. Había que averiguarlo.
Caminamos unos metros aparte de la reunión para poder platicar. Le dije sin rodeos que tal vez no estábamos viendo las cosas con el mismo interés. No podía asegurar que estaba encantado con ella, pero tampoco podría descubrirlo del todo si no había interés real de su parte.
Sonaba más como a dimisión que otra cosa, y lo fue. Ojalá me hubiera dicho, articuladamente, el discurso de que estaba malinterpretando todo y que solo quería que fuésemos amigos; porque en realidad solo me dirigió un par de comentarios que se le parecían.
Me despedí y me regresé a mi casa. No había una sola razón para prolongar el episodio. Al día siguiente le escribí una nota; si quería podíamos hablar mejor, por aquello de que todo fuese un malentendido.
No me contestó. Decidí dar vuelta al asunto, desconcertado por el éxito de la oportunidad que me había dado, y de quedarme con una o dos canciones de Jotdog. Sería mejor buscar algo de María Barracuda.
Me escribió tiempo después, meses, para ponernos al día y salir en plan casual o algo así. Creí que todo había quedado claro. Supongo que algunas personas no pueden ver bien a través de sus acciones.
Una vez, es suficiente.

