Misión de rescate

“Han pasado dos días…”

Hablé de lo sucedido con mi hermana. También intentó marcar al número de Nora, sin respuesta. Algo extraño debía estar pasando. Permanecimos en espera el sábado y el domingo. Comenzamos a imaginar que el papá del pequeño había decidido, a la fuerza, pasar el fin de semana con él en casa de Nora. Sin una señal o indicio de algo violento, nada más podíamos hacer.

Llegó el lunes y con el la rutina. Los adultos a los trabajos y los niños a las escuelas. Tendría que estar pasando algo muy dudoso si el pequeño no iba a la escuela y las personas en aquella casa no retomaban la rutina. Por muy turbias que estuvieran las cosas al momento, no debían generar sospechas.

Con ese planteamiento, y con mi cambio de horario al turno de la tarde, decidí investigar.

Eran cerca de las nueve de la mañana cuando pasé por casa de Nora. El auto seguía afuera. Con o sin el niño, el papá debía estar ahí, lo cual ya era una mala señal. Me encontraba ahora más decidido a intervenir. Algo me hizo pensar que sería mejor contar con refuerzos, o testigos, por si acaso.

Comenté la situación con mi papá. Estaba de descanso ese día, pero más importante, estaba también al tanto de la situación; por desgracia había sido involucrado antes en uno de los episodios violentos de la pareja en casa de mi hermana.

El plan sería el siguiente: Iríamos a casa de Nora, nos estacionaríamos al frente y él me esperaría en el carro. Yo tocaría la puerta considerando dos posibilidades:
A. Que abriera Nora: Sería lo más directo. Preguntaríamos rápido cómo se encontraba para no causarle problemas y nos marcharíamos.
B. Que abriera él: Eso estaría muy feo porque aquello sería un enfrentamiento seguro.

Le pedía a mi papá que solo interviniera si las cosas se salían de control. Consideramos la posibilidad de llevarla con nosotros, si ella lo pedía, y que por lo más preciado del mundo, el niño no estuviera en ninguno de los escenarios.

Llegamos a casa de Nora, todo seguía como antes, en apariencia. Respiré hondo y me dirigí a la puerta, esperando lo mejor. Hacía mucho tiempo que no tocaba una puerta sin invitación.

Abrió Nora. Se veía terrible.

—¿Que pasó? ¿Estás bien?
—No mucho.
—¿Él está aquí?
—No.
—¿Y el auto? ¿Por que está aquí?
—Porque me lo dejó para poder ir por el niño a la escuela.
—¿Podemos hablar?
—No estoy segura. -dijo esto con un tono devastado, pero dejándome pasar.

La casa estaba desordenada y a oscuras. Se dirigió directamente al cuarto y la seguí. Se sentó en el piso, junto a un montón de ropa, mirando al vacío. Podría asegurar que así estaba cuando llegué, y que llevaba así un buen rato.

Era una persona completamente distinta a la que habíamos conocido. Su mirada triste y perdida me hizo pensar cualquier cantidad de cosas que le pudieron haber pasado. Ni un solo rastro de su alegría y optimismo, solo cansancio y desilusión.

Después de unos instantes en silencio, algo comenzó a inquietarla.

—Deberías irte, no es bueno que estés aquí.
—¿Y que hay de ti?
—Yo estaré bien, no te preocupes.
—¿Como puedes decir eso? Lo que sea que esté pasando aquí no es normal. Hay gente afuera preocupada por ustedes.
—Diles que no fue nada, que estaremos bien.
—¿Y que hay de mí?
—Vete. Lo siento, nada de esto debió haber pasado. Solo vete.

Y eso fue lo último que me dijo. Permanecí un momento en silencio, esperando a que pasara algo más. Me hacía falta una explicación más detallada, algo que justificara la penitencia infame que había pasado a causa de todo esto. Pero no. Nada más habría de decir.

Me senté con ella por unos momentos, en silencio, tratando de ver, sin éxito, lo que sea que estuviese viendo. Pero ella no estaba ahí, era solo un cascarón, triste y roto, en espera de algo que no iba a pasar, o desaparecer.

Continuar ahí sería prolongar esta visión, y honestamente, no podía hacer más. Suficiente habíamos hecho ya, empezando por habernos involucrado.

—Cuídate, y si necesitas algo, háblame —dije al salir.

Sonaba como un deseo bueno y sincero. Y a maleficio manifiesto.


You may also like...

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.