Especialistas del tiempo

“…still our journey is only just begun”

Como cualquier periodo de introspección, en ese momento me encontraba con un recurso temporal considerable a mi disposición.

Tener mucho tiempo en mi reloj nunca me ha incomodado. Quienes creen que me aburro porque paso mucho tiempo a solas subestiman mi capacidad para mantenerme ocupado. Que su uso sea productivo es otro tema, pero no hay por que ser tan rigurosos ¿cierto? Después de todo, tiempo hay para cada cosa.

Aproveché las tardes de esos días para ponerme al corriente con programas y películas que tuviera pendientes, entre las que estaba la serie “Doctor Who”.

Fue inevitable pensar en el programa “Viajeros en el tiempo” (después me fui a enterar que su título original es “Quantum Leap”), que es de los primeros recuerdos que tengo de programas no infantiles. Mi criterio de niño de seis años dice que era buen programa. Debe ser la nostalgia.

No estaba tan perdido. Si bien, ambos programas utilizan viajes en el tiempo como motor para la trama, el de “Viajeros en el tiempo” (que técnicamente solo uno era el que viajaba) se enfocaba en ubicar al protagonista en momentos específicos del pasado con la misión de llevar a cabo alguna acción para enmendar errores en la vida de las personas. Todo en contextos personales y sin relevancia histórica, nada de matar a Hitler ni esas cosas.

En cambio, la serio “Doctor Who” creaba sus propias aventuras en un contexto temporal y espacial mucho más amplio y del lado de la ciencia ficción. El Doctor es sin duda un personaje excéntrico e interesante, arquetipo del rol de quien, sin importar la situación, encuentra la manera de resolver. Un tipo MacGyver cínico del futuro. Quizás en los viajes en el tiempo los escrúpulos se van dejando de lado en favor de ser más prácticos.

Por aquella época seguía descubriendo música nueva, esta vez siguiendo la pista del grupo “Flying Colors”, de quienes no solo encontré otro disco, sino que descubrí que eran una agrupación de miembros de otras bandas, entre ellas una llamada “Spock’s beard”, de la que sin duda tenía parte de su esencia progresiva.

Música y serie se combinaban con precisión e idoneidad.

Tenía un poco de todo en este momento: los retos y recursos limitados de MacGyver, la excentricidad y cinismo del Doctor Who y la misión de Sam Beckett de enmendar errores en mi propia vida.

Ser especialista en el tiempo es más que evitar aburrirse. Suena bastante bien como área de experiencia.


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