El intérprete de a bordo

“…bienvenido al club”

Inicio rutina de lectura de entradas.

Aquello era una nave impresionante. Tuve que pedir direcciones al ingresar porque no tenía la menor idea de hacia dónde ir. Difícilmente esta maravilla se habría de controlar desde un solo puente, debía haber cuartos de máquinas por aquí y por allá, enfocados cada uno en mantener al crucero funcional.

Había sido contratado por el área de comunicaciones, encargada del equipo mediante el que se reciben y envían mensajes con el exterior. No era espectacular, pero si importante. Sonaba bien para mi perfil. Me integraba al equipo teniendo como rol primario apoyar en la rotación de guardia para mantener los sistemas en línea. Era una labor rutinaria que, con un poco de práctica, podría dominar sin problemas en el corto plazo. Pero no era eso para lo que me habían traído a bordo. Los sistemas eran robustos y tenían mucho potencial, pero al momento no se habían podido hacer ajustes al monitoreo ni a la interpretación de datos; para esto se necesitaba leer y escribir en un lenguaje que estos sistemas pudieran interpretar. Era en esta parte en la que se esperaba mi mayor contribución, definida desde el principio por el líder del equipo.

Fue así que fui resolviendo pequeñas tareas de forma práctica, para buena impresión de mis compañeros, ya que les relevaba de ciertos procedimientos manuales tediosos. No tardé en ganarme el respeto del grupo. Después de todo, tenía valor poder escribir cosas y que una máquina las entendiera.

El equipo ahora tenía un nuevo integrante, un poco serio y taciturno, que parecía entenderse mejor con las máquinas que con las personas, quizá porque a veces parecía más una cosa que la otra.

Termina rutina de lectura de entradas.

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