Transición

“Ay paloma blanca, duermes junto a mí”

Nadie quiere recibir estas llamadas, pero es un hecho que llegarán. Ese día me marcó mi mamá, mi abuelito probablemente no pasaría la noche.

Es un momento para el que no hay preparación. Solo se llega a ese pasillo y se camina a través de él. Si acaso podemos, en el mejor de los casos, andarlo en compañía.

La longevidad otorgada a algunas personas viene con la difícil condición de tener que sobrevivir, eventualmente, a todos tus contemporáneos. Mi abuelito hablaba sobre esto al platicar de mi abuelita, sus hermanos y colegas de trabajo; ya solo quedaba el. Las últimas veces que fuimos a la tumba de mi abuelita habló poco. ¿Qué podía decir que no hubiese dicho ya?.

“Aquí andamos, todavía, gracias a dios”.

Los últimos años fueron una prueba de la paciencia que siempre le caracterizó. No tuvo padecimientos graves, salvo los achaques de la edad, que poco a poco van deteriorando el cuerpo y la mente.

“Hasta que sea su voluntad”.

Pienso en las personas que llegan a ese punto y sienten que su tiempo se ha cumplido ya, solo no saben cómo ni cuándo. Para mi abuelito fue aquella noche. El médico de la familia lo revisó y comentó que, aunque el cuadro que presentaba podía atenderse en el hospital, no era nada fuera de lo normal, solo el cuerpo ya desconectándose. Supongo que nos dijo esto para que pudiéramos decidir. No siempre se puede.

Me contó mi mamá que solo le dieron calmantes. Nada más quedaba dejarse ir. Digo esto con profundo respeto y cariño, pensando en que, bajo ninguna circunstancia, deseamos que nuestros seres queridos padezcan dolor alguno, pasando por lo que tengamos que pasar sin mayor sufrimiento.

“Me dejaré quemar”.

Esta canción es parte del disco Arunima de Hello Seahorse! que escuchaba por aquellos días; al principio no entendí muy bien de qué iba, y fue en este tránsito que me llegó muy profundamente. En ella quedó guardado el recuerdo de este momento, con la solemnidad y el deseo sincero de que mi abuelito se haya podido ir en paz.

Desconozco la intención original de quienes escribieron esta canción, pero no puedo pensar en una más apropiada para un momento tan complejo.

Es mi deseo que la tranquilidad y calidez que me transmite nos acompañen al final del camino, con el agradecimiento infinito a las personas que caminaron con nosotros y por todo lo que compartimos.

Y que quienes se quedan, encuentren amor y calidez en los buenos recuerdos que nos hayan dejado.

Dedico este espacio a la memoria de mi abuelito, agradeciendo todo lo que, junto con mi abuelita, hicieron por mi familia. No hay palabras que alcancen para expresar el resultado del cariño que nos tuvieron, salvo que, como luz y agua que se vierten sobre una pequeña planta, la hacen crecer y rendir frutos, tal como hoy mi familia y yo lo hacemos.

Muchas gracias, y hasta siempre.


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