Cláusula
“Pero sé que si me das un poco de tu cariño, lo demás no va a importar”
Hasta ahora he omitido un detalle importante en la historia de Nora: tenía un hijo pequeño, de unos seis años. Lo he hecho porque, para empezar, por aquellos días no estaba con ella; y porque no debe malinterpretarse que fue por ello que pasó lo que pasó. Nora era una caja de Pandora con el potencial de liberar toda clase de calamidades, y eso nada tenía que ver con su maternidad. Desde luego que eso lo fuimos a descubrir después. Por ahora el chico pasaba los días de vacaciones de semana santa con su papá, mientras Nora trataba de reordenar su vida y mantenerse a flote como pudiera.
Ahora, aquí es donde se dividen las opiniones sobre lo buena o mala idea que es involucrarse con alguien con hijos, particularmente con las madres. Con los padres, desafortunadamente, es un asunto muy diferente. Sería injusto satanizar a las mujeres por esta situación. Mi opinión más objetiva sería que no es una experiencia para cualquiera.
A quien se haya involucrado con una mujer que tuviera resueltos y en orden los asuntos con el padre de sus hijos, le invito un buen trago para que me comparta su buena suerte. Y a quien no la tuvo, le invito dos, para que brindemos por la misma pena.
Algo de esto ya se sabía. De hecho, que Nora estuviera con mi hermana fue por momentos una cuestión de refugio, a causa de episodios violentos causados por el padre de su hijo. Nora contó con nuestro apoyo, simpatía y hasta protección desde el principio. Y no era para menos. Además todas las personas merecemos una segunda oportunidad ¿no?.
La segunda oportunidad; o la siguiente, según mi hermana, llegó en forma de un viajero con buena estrella y nada que perder, a quien llamaba hermano.
Nada de lo que pasó después fue improvisado, porque era importante tener todo listo para cuando acabaran las vacaciones. Se platicó lo que se tenía que platicar y decidí que valía la pena intentarlo.
La vida nos hace fuertes a base de errores y experiencias. Ciertamente me faltaba mucho por vivir.
El viajero que había estado ganando todos los volados de las últimas semanas decidió seguir probando su suerte, o lo que sea que la gitana le quiso leer en la mano.

