Cláusula de salida

“Mi corazón puede llegar a acostumbrarse
si la soledad termina por acomodarse”

El tiempo comenzaba a ser determinante desde aquella tarde en que tomé la decisión. Traté de ordenar algunas cosas, como quien sabe que va a partir, y finalmente se lo dije.

Procuré no darle muchas vueltas, considerando que aquel desliz ni había sido casual ni había pasado desapercibido. Por supuesto que le había preocupado, porque yo no era así. En ese momento le dije que me había pasado algo y que después se lo diría.

Ahora era ese después, y lo que había pasado era que me había dado cuenta de que mi vida estaba en otro lado. Cuando me preguntó dónde, le dije que no sabía, pero que seguro, ahí no. Y no porque estar con ella fuese algo malo por definición, solo que definitivamente no me sentía yo mismo. Nunca sería un hombre de familia y en algún momento mis intereses estarían en conflicto con los suyos, y eso no sería justo ni para ella ni para sus peques. Este tema, por cierto, era mucho más delicado. Ahí fue donde se entendió que esto era lo mejor.

Sin nada más que decir, nos despedimos.

Sentí un alivio enorme. Yo sabía que con cada día que pasaba solo lo hacía más difícil. Cualquier otra cosa que no fuera decir la verdad era egoísta, aunque implicara reconocer que no había resultado como esperaba. Y por supuesto, volver a estar solo.

“Ya lo sé, no pasa nada.”


You may also like...

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.