Emociones de caricaturas
“yo-kai yo-kai yo-kai yo-kai”
Como viajero del tiempo, he vivido otras vidas. En este recuento de aquellas por las que he pasado, quiero hacer un espacio para recordar las que han estado conectadas con alguna caricatura.
Desde luego que la emoción asociada con una caricatura será distinta para ti si eres niño o niña, que para ti si eres la persona adulta que les acompaña; en parte porque no eres el público objetivo, y en otra porque tal vez no la veas detenidamente, más que para saber de que va lo que la personita está viendo.
Es probable que, al sonar la canción de alguna caricatura, mientras niños y niñas se emocionan y se preparan para verla, tu te preguntes por qué les gusta, o por qué es tan absurda, o por qué tiene una canción tan pegajosa, o por qué ahora la quieres ver también. Puede pasar.
Como decía, de mis otras vidas, tengo recuerdos de algunas caricaturas, ya sea por ser un gusto adquirido, o por tener algo pegajoso que no he podido sacar de mi cabeza.
Pienso en Bob Esponja, Escandalosos, Gravity Falls o El mundo de Gumball como caricaturas que eventualmente me senté a ver porque me terminaron gustando; algo muy conveniente porque me permitió disfrutar esos ratos de compañía.
Luego están las otras caricaturas, aquellas que sé que existieron, pero nada más; como las de aquel otoño que comenzaba. Ahora que teníamos televisión por cable y canales de caricaturas, el desfile parecía interminable. Puede que en ese momento yo ya estuviese más enfocado en ser un adulto responsable y preocupado por otras cosas, por lo que ya no haya puesto tanta atención en la programación.
Salvo por esta canción, que pasaban ocasionalmente en los comerciales. Era inevitable para una pequeña ponerse a bailar con la coreografía de la animación; e imposible para mi pensar que era la enésima vez que la escuchaba, y no reír, no sé si por desesperación o porque no quedaba otra.
Una niña siendo niña y un adulto siendo adulto, pero que alguna vez también fue niño. Estoy seguro de que también sonrieron conmigo, aunque yo no lo recuerde.

