Señal recíproca
“Dime si me estoy volviendo loco,
dime por favor, si a ti te pasa igual”
_1307 era una chica muy ocupada. Supongo que todos lo llegamos a ser en algún punto de nuestra vida adulta. Atrás quedan esos días de contemplación adolescente en que pasamos el tiempo en nuestro cuarto tratando de encontrar algo que hacer; aunque tengo la impresión de que hay personas que precisamente por ese impulso es que se saturan de actividades. Hasta que nos toca buscar espacio en el tiempo de otras personas. Como sea, eran pocas las coincidencias que tenía con _1307, aunque platicábamos ocasionalmente al terminar el día, cuando ya nos preparábamos para el siguiente. Era agradable saber que estaba en el radar de alguien. Una posibilidad remota comenzaba a tener algunos decimales.
Una noche, como otras, nos despedimos para descansar, comentando que era necesario, aunque mucho sueño no tenía, por lo que me pidió que le recomendara una canción para dormir. Traté de no volarme la cabeza con esto y mantenerme de lo más casual, sin que por esto dejara pasar la oportunidad de trascender. Le recomendé la canción Caemos, de Aurora y la academia, que sigo pensando que fue de lo mejor que se me pudo haber ocurrido. Aquella noche dormí escuchándola, pensando en la clase de señal que estaba mandando al espacio y como sería interpretada.
Al día siguiente platicamos y me comentó que le había gustado mucho, aunque había tratado de entonar sin éxito el estribillo después del coro. Reí al imaginar la escena, graciosa de su parte y sincera por reconocerlo. Satisfecho por el resultado, le dije que ahora me debía una canción. Reciprocidad ante todo. Me contestó que era un interesado, pero que aceptaba el reto porque le gustaba competir. Y a mi también.
Cumplió formalmente con lo acordado a la noche siguiente, ya que justo al despedirnos me comentó que no lo había olvidado y que esperaba que estuviera a la altura, o más, de mi recomendación. Fue esta canción de Zoe. Sonaba bien, demasiado.
Parecía una señal recíproca en el radar, lo que hacía que se escuchara aún mejor. Como posibilidad seguía siendo remota, pero no podía negar que me entretenía con la idea.
Esto comenzaba a sentirse sospechosamente familiar.

