Caja misteriosa
“Ven y cuéntame la verdad”
Supongo que eran los últimos días en que todavía escuchábamos el radio con regularidad. No se me ocurre otra manera en que mi hermana y yo pudiésemos haber oído esta canción. Comentamos con entusiasmo lo bien que sonaba. ¿Quién podía ser esta chica que cantaba con tanto sentimiento y emoción?. Se convirtió en un éxito instantáneo y entró pronto en la rotación musical del momento. Si realmente era tan buena, tenía que haber más, así que me dirigí a la tienda de discos para averiguarlo. Encontré el álbum en las novedades. Su portada como de muñeca de circo la hacían misteriosa e irresistible.
No habría de poder escuchar el disco en ese instante. La música encontraría el momento adecuado para hacerse presente y acompañarme. El disco se habría de quedar en la guantera de mi coche por un tiempo. El ajetreo de aquellos días comenzaba a marcar otro ritmo. Un objeto interestelar había ingresado a las inmediaciones, influyendo con su gravedad en las órbitas de todo el sistema.
Los misterios de esta caja musical esperarían a un mejor momento. ¿O acaso la caja serviría para guardar lo que estaba por suceder? Escuchar el álbum hubiera sido un presagio interesante.
Igual nada nos hubiera podido preparar para lo que estaba por venir. Era la primera llamada.

