Fuerza y ritmo
“Tell me I’m too crazy, you can’t tame me, can’t tame me”
Nunca he sido fan de los gimnasios, no porque no me guste ejercitarme, sino por lo monótonas que me pueden resultar las rutinas. Algo debe haber que pueda hacerlo más dinámico ¿no? Quizás pienso esto porque no tengo la disciplina para hacer ejercicio sin que me estén fustigando. Por fortuna, no soy el único.
Por donde vivía encontré un gimnasio que tenía clases de crossfit. Me sorprendió que fueran algo distinto a las rutinas tradicionales y los ejercicios con música como aerobics o zumba. Los ejercicios combinan fuerza con movimientos funcionales, más que estar haciendo flexiones en aparatos; como subir o empujar cajas, cargar costales y cuerdas pesadas. En definitiva sonaba más dinámico.
Conecté en seguida con los entrenadores, que además eran como yo, les gustaban los entrenamientos dinámicos, el fútbol americano y también la misma música.
Para entrenar había dos opciones: les gustaba el rock y la onda metalera, que con buenas elecciones pueden darte la fuerza y empuje para completar tu rutina. Metallica, Korn, Guns and Roses, Soundgarden, Rage Against The Machine sonaban bien la mayor parte del tiempo.
“Pero también hay que gustar a las chicas ¿no?” Decía Héctor. “No todo tiene que ser guitarras y batacazos”.
Algo de pop dinámico y movido sonaba adecuado también para entrenar. Aunque de ello estaba un poco desconectado. No era mucho lo que conocía de actualidad, más allá de Daft Punk, Kylie Minogue o Katy Perry. Entonces escuché a Dua Lipa.
“Guarranteed I can blow your mind. Mwah!”
Me voló la cabeza.
He bromeado con mis amigos Fausto y Andrés que, aunque no estoy tan conectado como ellos con el género, Kylie Minogue siempre ha sido mi diva consentida. Supongo que igual pude haber escogido a Madonna o Britney Spears, porque siendo sinceros, el estilo es similar. Bueno, ahora Kylie tenía compañía.
Desde entonces he escuchado su música con el mismo entusiasmo, como cuando escucho algo de rock o metal. En sesiones aparte por supuesto.
Entrenar y disfrutar de buena música; lo que sea que nos mueva para ejercitarnos. Claro, además de la voz del entrenador marcando el paso.

