Irreverencia

“Oh the less I know the better”

Un día eres joven, vas terminando tus estudios y estás listo para probarte ante el mundo; el optimismo y la energía te desbordan mientras esperas con ansias la primera oportunidad. Otro día y todo es diferente, tu potencial se ha ido transformando en experiencia, y en ello se ha consumido algo de esa energía que tenías. La joven promesa ha dejado de prometer, y de ser joven.

Si todavía tienes dudas respecto a qué lado de la línea te encuentras, llegará alguien a evidenciarlo; porque siempre hay alguien que ya viene atrás de ti, como el pasto nuevo que siempre viene abajo del primero.

Lalo entró como becario al corporativo. Teníamos en común haber estudiado en la misma escuela, y nada más; porque cuando él apenas ingresaba, yo tenía ya algunos años de haber salido. Una parte del plan de estudios había cambiado porque en diez años la tecnología lo había hecho. Diez años atrás ni siquiera existían los teléfonos inteligentes; solo eran teléfonos, y faltaban un par de años para que las redes comenzaran a ser sociales.

Quien tú crees que será un contemporáneo tuyo es más bien un chavo viéndote como un señor. Lalo se comportaba con propiedad y respeto, tratando de aproximarse al ritmo que teníamos en el equipo. En esa aproximación estaba el encuentro de dos generaciones y descubrir qué tan lejos en el tiempo nos encontrábamos.

Fue en lo cotidiano que me di cuenta del desplazamiento generacional que ya había tomado lugar. Expresiones coloquiales, referencias culturales y, por supuesto, musicales, parecían provenir de generaciones distintas, porque en efecto, lo eran.

Una cosa es lo que me pasaba con la juventud de antes, cuando yo era joven, y otra lo que me pasa ahora, cuando ya no lo soy. Juventud que no tenía y que tal vez nunca tuve; porque antes entendía lo que pasaba, solo que no me importaba, y ahora ni siquiera entendía de lo que hablaban.

Tampoco es que fuera tan importante, solo era cuestión de descifrar los nuevos códigos generacionales con los que la gente joven, como Lalo, se comunicaba. Frases como “El futuro es hoy viejo” tenían referencias culturales y un contexto para cada situación.

Lalo además tenía un toque extra de irreverencia que poco a poco se fue revelando detrás de un perfil profesional, con el que podía decirte, con una voz seria y formal, alguna barbaridad de lo más impertinente.

Quizás por eso lo relaciono con esta canción, que me parece sintetiza su humor y personalidad: Una onda juvenil con buena música y una voz medio rara que a veces dice cosas aleatorias que no se entienden, o es mejor no saber.

æLa frase original es “El futuro es hoy ¿oiste viejo?”, y es de la serie Malcolm el de en medio. Por si alguien viejo pasa por aquí.


You may also like...

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.