Ritual de mamá

“to all the things I’ve lost on you, uh-oh”

En mayor o menor medida crecemos en compañía de mamá, pasando con ella más tiempo que con cualquier otra persona durante nuestros primeros años. Está pendiente de ti, te procura y hasta juega contigo. Ella es un enlace con el mundo que recién estás descubriendo y el pilar de tu existencia. Es lo más importante para ti y tú para ella; y aunque la relación es recíproca en importancia, no lo es en proporción: tu mamá es lo más relevante de un pequeño cuarto que vas ocupando, y para tu mamá eres lo más relevante de una casa con muchas cosas, ninguna más importante que tú, pero que también requieren atención, ella incluida.

Entonces quieres que esté contigo todo el tiempo y te dé toda su atención. Así ocurre durante un par de años, en lo que vas siendo menos dependiente y poco a poco le vas devolviendo su independencia. Justo en esto andábamos cuando _7380 y su pequeña se hicieron parte de esta aventura.

Mencioné antes que “en mayor o menor medida” refiriéndome a la compañía de mamá y al apego resultante; por decir que en este caso concreto tendía más hacia la mayor. Pienso en esto para tratar de dibujar una escena de nuestra cotidianidad. _7380 caminaba por la casa con un pequeño satélite que la orbitaba; a donde fuese una, iba la otra. A todos lados salvo uno.

A veces con preparación, otras con oportunidad y siempre que se pudiera, con sigilo, _7380 se metía al baño, ponía música en su teléfono y abría la regadera para bañarse. La pequeña no tardaba en darse cuenta del abandono en el que ahora se encontraba, llamando a su mamá tras la puerta cerrada. Entonces ahí estábamos la pequeña y yo, ella con la seguridad de que nada podía reemplazar su vínculo con el mundo, y yo estando completamente de acuerdo.

Pero ahí estábamos, con la paciencia de una pequeña de cuatro años y la de un fulano que no es muy hábil con los niños, escuchando canciones de LP como fondo musical. _7380 decidía acompañar los pocos minutos al día que tenía para ella con música de esta singular artista.

Nunca estará de más hablar de los pequeños sacrificios que las mamás hacen por nuestra causa. Escribo esto a modo de homenaje y como testimonio de lo que me tocó compartir de estos momentos, deseando que una pequeña, que probablemente ya no lo sea tanto, descubra pronto el valor de lo que su mamá hizo por ella.

Yo por mi parte, recuerdo y agradezco lo que la mía hizo por mí.


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