Ejercicio de conciencia
“…”
Dejamos cosas atrás con esto de habernos mudado a las afueras de la ciudad. Algunas eran importantes y otras no tanto. Comenzaba a echar de menos el ejercicio, y no sabía si era de las unas o de las otras. De cualquier forma, el mantra era adaptarse.
Se me ocurrió que podía aprovechar nuestra ubicación remota para salir en bicicleta los fines de semana, caminos despejados había de sobra. Eran recorridos largos, como de dos horas, pero bastante liberadores; necesarios para el estado de conciencia en que me encontraba.
Muchas emociones fluían en esos momentos de aislamiento, me sentía fuerte y capaz, con la autosuficiencia de poderme desplazar a la mitad de la nada y llevarme de regreso, con la perspectiva que da la distancia para entender mejor los vínculos que nos conectan; como cuando descubres que, aunque la luna y los demás planetas formamos parte del mismo sistema, en realidad estamos muy lejos entre si, separados por la distancia, pero unidos por la gravedad.
Pensaba en esta y otras cosas mientras pedaleaba mecánicamente la bicicleta. Algo tenía que ver que para estos recorridos me acompañara una lista de música conformada por Dream Theater y Flying Colors, con canciones instrumentales que propiciaban el ejercicio del cuerpo y la mente.
Conectar en ambos aspectos hacía la experiencia muy satisfactoria. Supongo que entonces si era algo de lo importante.

