Un country para dos paises

“But don’t tell my heart, my achy breaky heart”

Escuchar esta canción puede ser una experiencia de dos caras.

La experiencia americana puede comenzar en cualquier bar del suroeste, o para el mismo caso, en cualquier escena de un bar de carretera en alguna película. El country es parte importante de la cultura americana, no solo por su música, si no como todo un estilo de vida. Esta canción o cualquiera de country te conecta con ese estilo rudo pero relajado, como preámbulo para un rato agradable tomando algunas cervezas después de un día de trabajo. Hasta que alguien comienza a romper botellas, buscar pleito o algo así. Bueno, eso ya es parte de la trama de las películas y es opcional.

Luego está la otra cara, la experiencia mexicana, que no tiene una raíz musical tan amplia pero está fuertemente vinculada con nuestra mexicanidad, aunque por razones un tanto menos culturales. Nos guste o no, una boda se sentirá incompleta si no tocan “No rompas más”, que es nuestra versión, seguida protocolariamente de “Payaso de rodeo” para las más intrépidas. Escucharla te pone a la expectativa de que al menos una o dos personas, en algún lugar de las inmediaciones, comenzarán a bailar. Hasta que se rompe un tacón o un despistado choca con la tía de alguien o algo así. Bueno, eso ya es parte de la trama de las bodas y es opcional.

¿O no? Porque ahí estaba, en una noche veraniega, en una barra libre estilo suroeste, tomando una cerveza, cuando comenzó a sonar esta canción. Un cosquilleo me hizo sonreír por instinto. Mire a mi alrededor extrañado. No vi a alguien soltando su cerveza o haciéndose espacio para bailar. ¿Sería yo acaso el valiente mexicano encargado de representar a mi país en este llamado?

No, porque esto no era una película ni una boda, ni yo tan mexicano y mucho menos americano. Solo era un tipo cualquiera tomando una cerveza en una fiesta country reflexionando sobre música. Sin botellas ni tacones rotos, solo pasando un rato agradable de una noche veraniega en Denver.

El country se quedaba para los americanos y los mexicanos se quedaban con su versión de dos canciones para sus bodas.

Y yo tal vez baile para la próxima.


You may also like...

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.