Evasión

“Quiero saber que me pasa”

Algo no andaba bien. Habiendo tomado una de las decisiones más duras de mi vida apenas unos días atrás, sonaba esta canción alegre al entrar a la cafetería escolar.

Todo era una distracción. Decidir que podría encontrar un lugar de la escuela en el que no hubiésemos estado y pretender no encontrarnos en ningún tiempo, ni pasado, presente o futuro, parecía imposible. Y no tanto para que las maniobras de evasión resultaran efectivas, porque evidentemente no lo fueron. Evadir la realidad, aunque ingenuo, resultaba un objetivo más asequible.

Fue por eso que la embriaguez que me pude permitir estaba en la cafetería, pasando aquellos días jugando cartas con compañeros entre la mayor cantidad posible de gente.

Y a veces estuviste ahí. Nunca supe si por casualidad o por intención. Difícilmente pudo ser lo primero, porque pasé ahí el resto del semestre, todos los días a la misma hora; y te ví, aunque pretendía no hacerlo, como pretendía no ver la realidad que me rodeaba. Hay personas que parecen estar en un ciclo sin fin de días que se repiten con toda intención. A falta de un buen plan de escape nos refugiamos en algo temporal. Aunque tampoco es que refugiarse o escapar sea la solución real a cualquier problema.

Y si, puede que esto suene medio mal, sobre todo cuando enfrente nuestro se encuentra el hilo luminoso que nos puede ayudar a regresar. La comisión reiterada del mismo error todos los días se convierte en parte del guión que alguien escribe por no querer escribir otra cosa.

Por eso nada en esta canción tiene sentido para mí, salvo que la escuche en sentido inverso, comenzando con lo que podría ser al final y terminando con querer saber qué me pasaba.

æComo curiosidad, esta canción es un buen ejemplo de una historia que se cuenta al revés para contar otra muy diferente. Inténtalo.

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