Pinta de Campeón

pintaEntro a la tienda sin nada especial en mente. Comprar cualquier cosa y comer solo para pasar el tiempo. Tal vez sea un mal hábito, lo se, pero no he podido dejarlo.

Un refresco y unas papas, desayuno de campeón. La misma basura de siempre, y sin embargo mi mente se pierde de nuevo, años atrás en un recuerdo que parece ser importante.

¿Que como pasó a ser importante? No lo se. Durante algunos años me daba pena recordarlo, pero con el tiempo adquirió el valor nostálgico y enternecedor de las cosas que hiciste una vez inocentemente.

Ocurrió mientras cursaba el bachillerato. Todo fuera como en aquel entonces cuando esperabas despreocupadamente afuera del salón de clases a que comenzara la siguiente clase, y la siguiente y la siguiente. Nada importante parecía ocurrir en la escuela, y sin embargo parecía que en ella se te iba la vida, aunque muy lentamente.

Los espacios entre clases representan algo mas que minutos perdidos de aprendizaje. Por alguna razón recuerdo mas las cosas que hice entre clases que las que hice en algún receso formal.
Tras finalizar la clase, sin importar cual, un desenfado exhacerbado me impulsaba a salir del salón de clases a la primera oportunidad. No había lugar para dudas ni comentarios acerca de la clase. Solo esa maldita urgencia de que el tiempo transcurriera… para nada.

Y mientras ese tiempo se deslizaba penosamente yo lo esperaba con indiferencia recargado en el barandal afuera del salón mirando pasar las decenas de rostros que aparecían y desaparecían en esos intervalos. Mis amigos no tardaban en aparecer y hacerme compañía y compartir conmigo las aventuras y desventuras del momento.

Sucede que en el vaiven de rostros había uno en particular. Ya saben, el tiempo parecía detenerse y todos los sonidos se atenuaban. De pronto todas las líneas del horizonte parecían apuntar en una misma dirección. Su sonrisa me sumergía en una especie de trance que me hacía ignorar todo lo demás.

Era muy amigable, así que no tardamos en hablarnos. Tampoco tardaron los amigos en aprovecharse de la situación para burlarse. Nunca me molestó, aunque si me ponía bastante nervioso.

Un buen dia, a uno de mis amigos se le ocurrió decirme que percibía algo de química entre nosotros. Eso fue suficiente para que mi frágil imaginación adolescente se paseara por las nubes jugando con las posibilidades.

Era inútil ocultarlo, aunque lo intenté. Las sonrisas tontas siempre resplandecen por gracia y desgracia del enamoramiento.

En fin, pudimos haber estado así indefinidamente. No se cuanto tiempo transcurrió, el caso es que un dia me dijo entre bromas que estaría bien si alguna vez nos volábamos la clase. Porque no. Ningún motivo parecía desdeñable para tal propósito, y menos uno tan lúdico como aquel.

Y pues el dia llegó. Coincidimos en nuestro impulso de salir del salón tan pronto como pudimos. Nos encontramos afura del salón. Ya me hallaba en mi lugar de costumbre cuando pasó apresuradamente junto a mi con un objetivo evidentemente mas allá del pasillo de los salones de clases.
- No entraré a esta clase- Alcanzó a decir con una sonrisa juguetona mientras seguía su paso apresurado a quien sabe donde.

Esta era mi oportunidad. Trataba de pensar apresuradamente y armar un plan que me ayudara a encontrarla sin parecer un estúpido. Jamás dijimos a donde iríamos y ahora tenía que utilizar mi increíble capacidad deductiva de adolescente y mi sentido común sin estrenar.
No había muchos lugares de interés por la escuela. Estaba en las afueras de la ciudad, lo que sugería que cualquier opción de entretenimiento implicaba un paseo en transporte público. El tiempo pasaba y no conseguía ni siquiera una forma inteligente de explicar lo que sucedía.
La entrada del maestro al salon de clases marcaba el momento decisivo. Mis amigos me esperaban tratando de adivinar lo que pasaba por mi mente.

-No entraré a esta clase- Alcancé a decir apresuradamente tal cual como me había dicho unos minutos antes, con la diferencia de que una expresión perdida delataba la ausencia de la mas remota idea de lo que haría. Caminé rápidamente hacia la puerta de la escuela y me salí. Mis pasos indecisos me llevaron a la tienda frente a la parada del camión mas cercana. Era un punto de reunión bastante razonable. Si había algun plan, tenía que empezar por ahí. Así que ahí estaba, parado frente a la tienda con la misma expresión perdida con la que había abandonado la escuela.

Decidí entrar a la tienda. Compraría cualquier cosa y comería solo para pasar el tiempo.
Un refresco y unas papas, desayuno de campeón. Pura basura, y sin embargo mi mente comenzaba a perderse de nuevo entre mis paseos por las nubes y el ansia de que doblara la esquina de un momento a otro.

Y el momento llegó. Me dí cuenta porque escuché su risa desde antes de que apareciera. Entonces los ví por la esquina, tomados de la mano y jugueteando cariñosamente. El mundo no existía a su alrededor, y yo desaparecía con el.

De pronto, me sacudió una mano sobre mi hombro, recuperando todo ese mundo que se desvanecía y sacándome de aquel frío espacio de los segundos que habían precedido a aquel momento.

-¿Que te pasó? ¿Que diablos haces aquí sentado?- Me preguntó uno de mis amigos con tono de preocupación.
- Nada- Contesté con el tono menos idiota que me salió- Comiendo papas.

Religio Ex Professo

ad_hoc

“Si los triángulos tuvieran un Dios, seguramente tendría 3 lados”
Montesquieu

“En tiempos oscuros, la mejor guía para los pueblos era la religión, del mismo modo que en medio de una noche oscura un ciego es nuestro mejor guía; de noche, el conoce los caminos y senderos mejor de lo que puede verlos alguien que puede ver. Sin embargo, cuando amanece, es una insensatez utilizar a los ciegos como guías.”
Heinrich Heine

Acabo de leer un libro que invita al que lo lee a considerar su postura respecto a la religión, visto desde el punto social desde luego.

El título del libro es: “Dios no es bueno, alegato contra la religión”. Dicho título no le hace mucha justicia, ya que la crítica mas bien va dirigida a la religión como institución.
Dicho sea de paso, tener este libro boca arriba en mi trabajo o en el café provocó reacciones de todo tipo, por lo que tengo que mencionar que para no tener que andar dando explicaciones era mejor mantenerlo boca abajo. En fin, el presente malviaje es para, entre otras cosas, dar esas explicaciones.

Un amigo que es fiel creyente me dijo que tenía ganas de dialogar conmigo respecto a este libro, pero con una visión objetiva y libre de fanatismos, términos con los que estuve de acuerdo.

Me gustaría dejar a Dios fuera de esta discusión, y lo haré en medida de lo posible, ya que es otra mas profunda y personal.
Así que, para Gerardo y para quienes quieran abordar el tema, les presento:

Puntos a tomar en cuenta respecto a la religión.

1. ¿Que hacer con toda la carga histórica que llevan casi todas las religiones de muertes, saqueos y demas crímenes que aún hoy se siguen cometiendo?
No podemos ignorar bajo ninguna circunstancia los innumerables crímenes que se han cometido en nombre de Dios.
Obviamente quedan descartados aquellos donde la religión es solo un atributo casual de quien los comete y no el móvil del crimen.
Para demostrar este punto cito los siguientes casos:

· La inquisición
· Los ataques suicidas
· La crucifixión

La última es una ironía que por cierto impulsó el crecimiento de otra religión. Aunque me gustaría tambien dejar en la línea los conflictos geopolíticos armados en Palestina y la región de Kashmir, por mencionar algunos que tienen sus orígenes en motivos religiosos solo porque personas que profesan diferentes religiones no pueden convivir en paz.

2. ¿Como podemos explicar la localidad de las religiones?
Con localidad me refiero a la característica que tienen todas las religiones de parecer concebidas para ajustarse a los atributos locales de donde surgieron, ya sea raciales, sociales, geográficos y demás.

Para demostrar este punto cito los siguientes casos:

· El contexto geográfico del Ramadán.
· El contexto temporal de la Navidad.

¿Alguien alguna vez se ha puesto a pensar en lo extremadamente difícil que sería observar el Ramadán en las latitudes polares? Bueno, como si no ingerir alimentos durante el día (día se entiende como “mientras el sol esté en el cielo visible”) no fuese suficientemente complicado, conforme nos vamos acercando a los polos la duración del día o la noche va cambiando drásticamente dependiendo de la época del año, lo cual podría resultar en un día que dure como 22 horas, lo cual nos dejaría como 2 horas para consumir alimentos, si bien nos va.

¿Y que hay del Salah? En la Tierra es fácil, pues sólo se necesita la ayuda de una brújula para encontrar la dirección de La Meca, pero ¿Que pasaría si hubiera asentamientos humanos en Marte? Suponiendo que estos humanos fueran Musulmanes, para ellos la práctica sería relativamente mas compleja, pues además de una brújula requeriríamos un astrolabio y una referencia del mapa celeste para saber la dirección exacta de La Meca, que sigue su curso independiente alrededor del sol a bordo de ese pequeño planeta azul llamado Tierra.

¿Y si esos humanos fueran Cristianos? ¿Cuando celebrarían la Pascua o la Navidad?
La definición del año nuevo Marciano es claramente una trivialidad sin importancia comparada con estas convenciones religiosas, que cabe mencionar, se han tenido que adaptar (arbitrariamente) a los diversos cambios que han sufrido nuestros calendarios.

3. ¿Como explican las religiones los avances y descubrimientos científicos?

Está claro que hay descubrimientos científicos que no están en el credo de algunas religiones. Lo que es cuestionable es como interpretan esos descubrimientos.
En el mejor de los casos, la religión tratará de adaptarse a ellos, quizá llegando a aceptarlos con el tiempo.
En el peor de los casos, los negará rotundamente y podría llegar a acusar de herejía a quien los haya realizado o incluso a quien confiese darles el beneficio de la duda.

Para demostrar este punto cito los siguientes casos:

· La teoría heliocéntrica.
· El descubrimiento de las transfusiones sangúineas.

Espero de verdad que ya no mueran personas por afirmar que la tierra no es el centro del universo, aunque no pueda decir lo contrario de las personas que siguen muriendo por no poder aceptar transfusiones sanguíneas por motivos religiosos.

Por último, para ser justo debo decir que la religión ha promovido y promueve causas humanitarias, lo cual evidentemente ha hecho mucho por la humanidad. No podemos olvidar que en los principios de la civilización los sacerdotes tenían hablidades para curar a la gente y que ha habido avances en la medicina que se han hecho al amparo de la religión. Sin embargo, no creo que una religión sea indispensable para motivar mi amor por la humanidad.

Sería absurdo tener que decir que los humanos necesitan a la religión para no aniquilarse, cuando pareciera lo contrario…

Recuerdos Improbables

pasilloHan pasado algunos años desde aquel viaje. Me acompañaban unos amigos, pero sólo uno de ellos conoce esta historia ya que no he platicado con otras personas sobre esto. Tampoco lo he hablado nuevamente con él, platicamos un poco ese día, eso fue todo. Hoy quiero contar lo que pasó.
Estuve pensando en un buen inicio y me vino a la mente mi primer beso. Es un relato curioso que va más o menos así: fue en secundaria cuando conocí a una niña que se llama J. Supongo que me gustaba, o al menos es lo que creo. Sin embargo, cuando quiero recordar lo que  sentía por ella lo que me viene a la cabeza no es exactamente atracción, ni física ni hacia su personalidad. El caso es que la buscaba, o más bien, nos buscábamos.
No asistíamos a la misma escuela pero por las tardes ella iba a  catecismo en un templo cerca de mi casa, y a veces, yo iba ahí cuando terminaban sus clases para verla. Uno de esos días entramos a una capilla. Ahí fue mi primer beso. Algo no funcionó. Después de eso nos dejamos de frecuentar.
Sé que es una historia corta y sin adornos. Tal vez ustedes recuerden con más detalle su primer beso o tienen mejores memorias de las chicas que les gustaban o con las que salían. Para mí es un recuerdo más, igual a muchos otros. No siento una emoción o alegría especial cuando pienso en ella o en ese día.
¿Entonces por qué les platico sobre eso? Por hacer una comparación. Contrasta con lo que pasó en aquel viaje. Es algo que recuerdo con muchos detalles. Tal vez por ser más reciente, pero además pensar en ello me hace sentir algo. Me da gusto traer de vuelta ese momento.
Era nuestro último día y decidimos ir por unos tragos. Después de entrar y salir de un par de lugares en el centro de la ciudad nos alejamos un poco de esa zona y entramos en un pequeño bar. Al principio no había mucha gente ahí, pero el lugar se fue llenando y después de un rato conocimos unas chicas y pasamos con ellas el resto de la noche. Más tarde fuimos juntos a cenar y las acompañamos a su hotel. Incluso entramos a su habitación y estuvimos con ellas un poco más. Cualquiera diría que ese día tuvimos suerte, pero para mí, lo que marcó aquella noche apenas estaba por suceder.
Salimos de la habitación y caminamos por un largo corredor. No recuerdo haber prestado atención en ese momento pues era un pasillo de hotel como cualquier otro. Aun así, hoy todavía puedo describir detalles del lugar: era estrecho y lo cubría una vieja alfombra azul desgastada por el paso de los huéspedes. Tenía un techo más alto de lo habitual con orificios donde estaban colocadas unas grandes lámparas, sin embargo, la luz que había en aquel lugar era apenas suficiente para no tropezarse.
Además de nuestros pasos que amortiguados por la alfombra apenas se escuchaban, afuera de algunos cuartos se oía el sonido de una televisión encendida. Risas grabadas de algún programa, un conductor hablando en un idioma irreconocible. Se escuchó también la campana del ascensor y las voces de unas personas que bajaron en ese piso. El elevador estaba a la vuelta y ellos debieron ir hacia el otro lado, ya que no nos los encontramos.
A veces pienso que tal vez lo que recuerdo no sea verdad. Puede ser que yo haya creado estas imágenes para asociarles aquel momento y las sensaciones de aquella madrugada. De cualquier forma, lo importante es que iba acompañado por R. De hecho, compartíamos la misma habitación y esa tarde, mientras él dormía, me recosté a descansar en su cama y me quedé a su lado hasta que despertó. Y lo mejor estaba por ocurrir.
Seguíamos andando por el corredor sin poder saber si ya era de día. A ambos lados, en unas paredes completamente blancas, lo único que había eran las puertas de las habitaciones, y junto a cada una de ellas, un letrero… setecientos catorce, quince, dieciséis. Entonces empecé a caminar más despacio y, platicando con él, logré que se quedara atrás conmigo. Esperé a que los demás se adelantaran y dieran vuelta al final del pasillo. Al quedarnos solos lo empujé con fuerza contra la pared, puse uno de mis brazos contra su pecho para detenerlo y con la otra mano sujeté su cara.
Mi boca no lo tocó. Me iba acercando cuando reaccionó. Mi comportamiento, que seguramente le había parecido extraño esos días, cobró sentido en ese momento. Entendió lo que iba a hacer y se movió.
A veces creo que sería genial haberlo besado. Pero no, prefiero que haya sido así. Me gusta como termina la historia. ¿Por qué? Porque no es un buen final, le hace falta un desenlace. Es como en las películas cuando queda algo pendiente y sabes que habrá una segunda parte.

El Viejo y El Coronel

ViejoCoronel

“Se necesita tener esa paciencia de büey que tu tienes para esperar una carta durante quince años…”
-Es idiota no abrigar esperanzas- pensó…
-Piensas demasiado, viejo- dijo en voz alta

Viejos, obstinados, orgullosos, pacientes, entrañables.. y con la esperanza mas viva que nunca, tanto, que quizá ellos morirían primero.

Tal vez demasiado viejos para aprender, tanto, que quizá sus historias solo sirvan para que otros las lean… y aprendan.
Tal vez demasiado obstinados para darse por vencidos..
Tal vez demasiado orgullosos, tanto, que jamás dirán que perdieron, solo que una vida no les fue suficiente.
Tal vez demasiado pacientes para marcharse..
Tal vez demasiado entrañables, tanto, que otros querrán acompañarlos a pesar de todo.

Tal vez, en algún lugar del tiempo, el Coronel debió haber invitado un café a Santiago antes de hacerse a la mar. Probablemente uno hubiera disuadido al otro de embarcarse, o el otro hubiera convencido al primero de acompañarlo..

Y entonces, cuando tal vez haya sido demasiado, solo quedará una cosa… esperar.

Mercadotecnia Divina

Mercadotecnia Divina

Epílogo

mascaraPor fin todo estaba listo. Habían pasado años desde la última vez que nos habíamos visto, y por fin había reunido fuerzas suficientes para nuestro próximo encuentro. La cara, los gestos, los movimientos corporales y los ases bajo la manga que seguramente habría de ocupar. No sólo iba a enfrentarte a ti, si no también al resto del elenco de aquella fatídica puesta en escena que había quedado sin concluir.
Me causó un poco de tristeza probarme el disfraz que había utilizado durante tanto tiempo y descubrir que había dejado de quedarme. Claro, el tiempo había pasado por todos nosotros, así que habría que resignarnos a usar lo que nos quedara, con la dignidad incluida entre nuestros accesorios. Al final, sabía que todo eso era opcional. Era mas cuestión de orgullo, que exigía que se terminara aquello que se había iniciado.
Así que, después de tantos años, valía la pena.
Jamás el camino fue tan corto. Ni todos los rodeos hubieran sido suficientes para prepararme psicológicamente para aquella imagen. Había pensado en todo menos en mi humanidad estupefacta ante las puertas de lo que jamás había sido tan imponente. Atrás habían quedado los tiempos en donde cruzar aquellas puertas era algo cotidiano. Mirar a la gente pasar por la calle desde el interior con la familiaridad de quien pertenece a…
Fue entonces que supe que sólo 2 veces en mi vida me sentiría así de aterrado de entrar: La primera y la última.
Entré con la mayor naturalidad que me fue posible. Apenas conseguía recordar sus nombres, mientras ellos recordaban perfectamente el mío. No me sorprendió encontrarme con los mismos personajes grises de segunda que no podían ni reconocerse a ellos mismo frente al espejo. Probablemente ni eran las mismas personas… quien sabe, con ellos nunca se sabe.
La primera en reconocerme fue Angélica, sólo un abrazo hubiera podido describir lo que quisimos decirnos en ese momento, sin embargo, no fue posible. Me vio con los ojos tristes de quien desea algo pero le está prohibido. Así que sólo sonrió. Yo le contesté con una sonrisa sincera. Realmente pasó mas tiempo del que sentimos, pues cuando nos dimos cuenta, se encontraba a su lado, abrazándola con gesto protector.
-¿Que haces aquí?- Dijo Teobaldo- Sabes que no eres bien recibido.
No tuve tiempo de contestarle. Ambos se marcharon al instante mientras el me veía celosamente de reojo por encima del hombro al alejarse. Siempre había sido así, sólo que no había tenido la oportunidad de ponerlo en su lugar. Una vez mas, me quedaba con las ganas. No era esa la razón por la que estaba de vuelta y esa hubiera sido solamente una pequeña satisfacción personal. No valía la pena volverme loco por eso, así que me tranquilicé y seguí mi camino.
Traté de relajarme mientras respiraba profundamente. Intentaba ordenar de nuevo todas mis ideas y concentrarme en lo que había venido a hacer. De pronto, un grito agudo me distrajo de mis pensamientos. A lo lejos pude reconocer a Victoria. Ambos tardamos un poco en reaccionar. No tardé en dirigirme hacia ella con paso apresurado, mientras ella sólo movía su cabeza negativamente.
-No, no… ¡No!- Exclamó.
Acto seguido desapareció apresuradamente por uno de los pasillos. ¿Que había sido eso? Me detuve a pensar en lo sucedido, como tratando de atar todos los cabos sueltos de mis encuentros esa tarde. De pronto, escuché unos pasos que se aproximaban con apremio. Hubiera podido distinguir esos pasos en cualquier lugar del mundo sin importar su velocidad. Cuantas veces los había escuchado, siempre señal de que se terminaba la fiesta, dentro y fuera del escenario. Jamás pude comprender su sentido del humor. Pobre, había veces que de verdad se esforzaba. Nunca pudo contar con mi simpatía, ni con la de nadie. Tal vez por eso le quedaba tan bien el papel.
-¿Que se te ofrece?- Dijo Capuleto con tono imperativo.
Desde que había escuchado sus pasos había permanecido quieto, recorriendo la estancia en la que me encontraba con una mirada nerviosa en busca del lugar que me pudiera ser mas ventajoso, como si realmente importara donde estuviera parado.
Traté de tranquilizarme. Comencé a caminar lentamente por la estancia.
-No es lo que usted está pensando- Dije titubeando.
-Pues si no es lo que estoy pensando, entonces dime tu que es. ¿Que estabas pensando cuando te atreviste a volver?- Exclamó enérgico.
-Permítame hablar con ella- Contesté con seguridad.
-Temo que no es posible
-¿Porque?
-Porque no está.
-No le creo
-¿Que razón tendría para mentirte? De hecho no hay nada que me interese hacer por ti.
Sin pensarlo, y antes de que terminara de hablar, me adelanté y comencé a subir las escaleras. Sentí que en cualquier momento me detendría, pero no fue así. Conforme iba subiendo los peldaños la adrenalina iba aumentando. Nada me impediría hacer lo que había venido a hacer. Solo escuchaba sus pasos a unos cuantos escalones detrás de mi.
Entonces abrí la puerta con lentitud. A pesar de todo, aun creía en el factor sorpresa. Cuando estuvo medio abierta me detuve. Me quedé unos segundos inmóvil, esperando a que terminara de abrir la puerta y encontrarnos de frente. Nada sucedió.
Abrí la puerta y entré con cautela. Miré ansiosamente en todas las direcciones. No había nadie. Caminé entonces por la habitación. Moví cuidadosamente algunos libros, como si de pronto fuera a salir de su escondite entre las páginas. Todo se encontraba cuidadosamente en su lugar, como si nadie lo hubiese tocado en años. Efectivamente hacía tiempo que se había marchado.
Me paré frente a uno de los muros de la habitación. En el estaban colgados algunas fotografías, mismas que me contaban el resto de la historia que se había escrito sin mi. Montreal, Paris, Berlin. Todos, lugares en los que alguna vez dijimos que nos presentaríamos. En fin, nada de eso importaba ahora. Ni siquiera eran recuerdos míos, sólo que no necesitaba saberlo. El espectáculo debía continuar, y lo hizo, aún sin mi.
-¿Y que querías? ¿Que te esperara hasta que tu quisieras?- Dijo, por fin interrumpiendo mis pensamientos.
No me había percatado del momento en que había llegado a la habitación ni cuanto tiempo había estado observándome. Parecía leer mis pensamientos, así que sólo quedaba ser sincero y decir la verdad.
-Pues no realmente. Yo no hubiera podido continuar de todos modos. Sólo quería decirle que lamentaba lo sucedido. Y sin embargo, no puedo…
-Ya no hay nada que decir. Continuamos sin ti así como tu debiste haber continuado sin nosotros. ¿Tu que hiciste? ¿Que has hecho?
Intenté contestar mientras naufragaba en un inmenso océano mental lleno de recuerdos.
-Creo que… debimos haber terminado bien las cosas. Debí haberles dado las gracias por todo lo que hicieron por mí, por todo lo que compartimos y por todo lo que vivimos, lo bueno y lo malo.
-Hijo- Me interrumpió- Ya nada de eso importa, son sólo recuerdos… y nosotros también.
De pronto miré a mi alrededor, como despertando de un letargo. Estaba frente a un público invisible, solo. En el escenario no había mas que un par de cajas con artículos de utilería. Todos los disfraces de la puesta en escena estaban ahí, empolvados, raídos y olvidados por quienes alguna vez los habían utilizado. Me miré en un espejo detrás del escenario y vi mi disfraz. Estaba viejo y maltratado por el tiempo, pero portado estoicamente con el único accesorio que me quedaba: El Orgullo.
Fue entonces que me dí cuenta que había regresado a ese lugar hacía años y que, desde entonces, no había podido volver a salir.

Plegarias Democráticas

vudoo_presidentePrimero me gustaría citar una fábula que leí hace muchos años llamada “Las Ranas y su Rey”

“Hace mucho, muchísimo tiempo, en los días en que el mundo era jóven aún, la laguna que existía junto al bosque estaba llena de centenares de ranitas de piel moteada. Como se habían cansado de su vida en la plácida laguna y ansiaban nuevas diversiones, se reunieron en consejo. Y, ruidosamente, pidieron a Júpiter que les enviara un rey.
Como Júpiter sabía que eran unos animales estúpidos, sonrió al oir su petición y arrojó un leño a las plácidas aguas.
-He ahí vuestro rey -dijo.
El chapoteo hizo huir con terror, hacia las riberas, a centenares de animalejos verdes. Durante un dia y una noche se ocultaron bajo las grandes hojas de las plantas acuáticas que flotaban en la superficie de la laguna y no quisieron acercarse ni a diez saltos de su flamante monarca. Por fin, la mas audaz atisbó cautelosamente y observó al rey. Las demás se aventuraron, también, a salir y nadaron con precaución alrededor del leño flotante.
-Es un rey ridículo -dijo desdeñosamente una de las ranas.
Y cuando todas vieron que el leño nada hacía, ni para ayudarlas ni para causarles dificultades empezaron a clamar de nuevo, de manera salvaje, para que les dieran otro rey.
Ésta vez a Júpiter se le había acabado la paciencia.
-¿Queréis un rey con mas vida? -preguntó severo. ¡Ahí lo tenéis!
Y al cabo de un instante llegó una enorme cigüeña, con una reluciente corona de oro, y comenzó a devorarlas.”

Hay 2 razones por las que recordé esta fábula.
La primera es por la época política que está viviendo nuestro país, que se caracteriza por el desfile de personajes de todos los colores que transcurre frente a nosotros y que aparecen cada vez mas imperfectos gracias al implacable ojo de la opinión pública y alimentado en todo momento por ese caldo de cultivo que son las redes sociales. Todo esto es bueno, porque fomenta la mejora continua, pero solo si así lo promovemos. Sin embargo, la mayoría de las veces nos contentamos con el escarnio y la burla a la que sean sometidos dichos personajes, para luego olvidarlo al momento de estar frente a las urnas.
La segunda razón es porque hoy es un dia en particular, entre toda nuestra “Mexicanidad“, en el que dentro de todo lo que implica el culto a la Virgen María (cosa en la que no me voy a meter porque creo que eso debe permanecer en el fuero particular y porque me interesa conservar mi hígado el mayor tiempo posible) se alzan a los cielos innumerables plegarias de necesidad y de gratitud hacia una figura maternal que pareciera ser responsable de nuestro bienestar y a la que nos han malacostumbrado a delegar toda clase de actividades y deseos que no son responsabilidad mas que de nosotros mismos.
Bien, pues recientemente he escuchado de personas dentro y fuera de la iglesia plegarias a Dios (y a la Virgen) rezando porque el siguiente gobernante que nos envien (?!) sea esto y no sea aquello. ¡Carajo! ¿Que acaso olvidan que no es nadie sino nosotros quienes hacemos que esos gobernantes lleguen a donde estan?
En fin, espero que no seas tu de los que ponen en manos de otro, sea divino o no, lo que tu mismo puedes hacer.
El mensaje del resto de la fábula es claro, muchas veces somos necios al momento de visualizar a las personas que queremos como nuestros gobernantes, tanto, que cuando ya estan en la silla nos arrepentimos.

P.D. Echen un vistazo a este video, habla de como nos falta visión para escoger a nuestros gobernantes.

Pelicula de Cine B al Vapor

RecetaCineB

El Retrato de Dorian Gray – Belleza, Virtud y Castigo

mirror

“Virtud es toda renuncia a cualquier rebelión natural. Rebelión natural es aquello que nos gusta llamar Pecado”

Leer El Retrato de Dorian Gray me dejó con varios sentimientos encontrados pero que al final derivaron en una sensación de satisfacción. Durante la historia, el lector podría incluso a veces llegar a sentirse incómodo por la mención de ciertas verdades que vivimos a diario y que no nos gusta aceptar. En el fondo de esos sentimientos podría encontrarse la sensación de justificación hacia la sociedad respecto a su forma de apreciar la belleza, aunque quizás nunca logremos entenderla.

La primer contrariedad con la que se encuentra el lector es la prevaleciente, y a veces necia comparación entre la belleza y otras virtudes. Siendo el punto de vista de esa historia uno mas realista y despojado de idealismos, donde la belleza como don y talento es incomparable con otras virtudes.
La propuesta franca y abierta de la historia es que cualquier ser humano es susceptible de desear la belleza por encima de cualquier virtud, no solo en lo propio, sino en lo ajeno, prefiriendo a veces rodearse de seres bellos que de seres dotados con alguna otra virtud. De modo que la exaltación de la belleza como medio infalible para lograr cualquier cosa es uno de los argumentos principales de la historia y el primero que invita al debate y a la reflexión. Así es como Lord Henry empieza a envolver a Dorian Gray, y al lector mismo, en argumentos casi convincentes para demostrar este punto.
Si bien, la inteligencia de Lord Henry podría quedar en duda dependiendo de la perspectiva de donde se analice al personaje, quien se presenta mas bien como una persona impulsiva, resulta incuestionable su habilidad de manipulación. Es imposible para cualquiera que se cruce con Lord Henry no terminar asintiendo inconscientemente a alguno de sus argumentos, por mas cínico y desagradable que pueda resultar. Por esta razón, a pesar de la sensación ácida producida por los encuentros con Lord Henry, Dorian Gray entabla una profunda amistad con este personaje, misma que perdurará con el paso de los años y demostrará ser decisiva en el curso de los acontecimientos.
Sin embargo, Lord Henry no es el único manipulador de la historia, ya que el mismo Dorian Gray posee su propio encanto, mismo que le dará también cierto efecto manipulador sobre las personas que le rodean.
Entre estas personas se encuentra Basil Hallward, artista y pintor con fama de excéntrico, quien encuentra en Dorian Gray su fuente máxima de inspiración, atribuyéndole a el su mas grande obra, la cual sera para Basil causa de alegrías y desencantos, al grado de terminar en una obsesión desenfrenada.
Sin embargo, de entre todas las víctimas del encanto de Dorian, la mas afectada será sin duda el mismo, ya que su obsesión alimentada por un egocentrismo exacerbado le llevará a tomar decisiones que posteriormente lamentará.
Al final, la lección moral que nos deja la historia es que la belleza y la juventud como las conocemos son siempre efímeras sin importar lo que hagamos; y sin embargo, siempre formarán parte de los ideales del ser humano, incluso a veces por encima del buen juicio, la inteligencia o la nobleza.
Así que, como diría Lord Henry: Si eres joven, vívelo, si eres bello disfrútalo, que al final son los demás los responsables de que la llama de tu belleza y tu encanto se mantenga encendida, y cada quien es responsable del efecto de la influencia que otros puedan ejercer sobre uno.

La Barrica de Amontillado

Justo pasada la época de muertos y ondas tenebrosas que nos llevan a reflexionar en la muerte no pude evitar ponerme a tono.
Desempolvé un viejo libro que tengo de “Historias Extraordinarias” de Edgar Allan Poe. Recuerdo haberlo leído con ávido interes durante mi adolescencia. Siempre me interesó la mórbida fijación de Poe con la muerte y con sucesos extraordinarios y misteriosos. Definitivamente creo que parte de lo extraordinario que tienen las historias de Poe es la excelente capacidad narrativa que tiene para sumergirnos por completo en sus historias, describiendo minuciosamente los escenarios en los que se desarrolla, y haciéndonos esperar ansiosamente el, casi siempre, trágico desenlace.

En fin, pues el presente malviaje es un experimento y a la vez un tributo. Un intento de llevar un poco mas allá esa admiración por este singular personaje de la literatura y poder compartirlo con ustedes.

A continuación, les presento la narración de la historia “La Barrica de Amontillado” tal cual la encontré en una traducción al español que estaba entre los libros de mi abuelo, por cierto, a memoria de quien dedico tambien esta narración.

Esta es una de mis historias preferidas. No he podido encontrar otros textos que describan de una forma tan exquisita ese deseo tan humano que conocemos por el nombre de… Venganza.

 

Descarga el cuento aqui.