Justicia


Aquel era un dia despejado. El se habia despertado temprano por la mañana. Hacía muchos años que miraba siempre el mismo amanecer de mentira que era bastante diferente a como el lo recordaba en sus años de juventud. Era el mismo sol, pero otro cielo, otra luz y otros aires…
Anduvo el trecho de regreso a casa justo para llegar puntual al momento en el que ella abriera los ojos.
– Tu siempre tan madrugador verdad? Algun dia podré despertarme antes que tu?
– Mmmm no se, siempre lo puedes intentar mañana. Hoy el sol ha salido mas temprano. Creo que será un buen dia.
– Tu siempre dices lo mismo! Me pregunto que dirás el dia en el que algo realmente bueno suceda.
– “Te lo dije” ja ja ja!
– Tienes razon… Te odiaré entonces. Pero realmente seré feliz.
Hicieron una pausa mientras ella lo miraba con incredulidad. El no dijo nada, porque probablemente ella tenía razon y el lo sabía.
Las cosas no habían cambiado mucho desde el exilio. La extraña condena y la mas aun extraña forma de sobrevivir al paso del tiempo en esa prisión sin barrotes habían formado el trasfondo de su tragedia desde siempre. A veces parecían comprender el motivo de su destierro, aunque realmente era una simple forma de tratar de engañarse a si mismos; porque ambos sabían que el destino no les había hecho justicia. Fue por eso que ellos la buscaron por su propia mano, y por eso mismo que habian terminado en ese lugar…

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