Sublimación

“I was me but now he is gone”

Eran días fríos todavía los de aquella aventura que comenzaba. No sé si era el frío de esta ciudad al que no me acostumbraba o todo lo que se había quedado atrás, en otro tiempo y en otro lugar, lo que mantenía mi mente y ánimo congelados. Pensaba en esto mientras tomaba el sol en un parque cercano cuando sonó esta canción.

La primavera, símbolo del renacimiento y triunfo sobre lo adverso, no podía llegar más pronto. El efecto renovador pronto transformaría la naturaleza a mi alrededor. ¿Y a las personas?. ¿Sería que el efecto, pero sobre todo la necesidad de renacer, trascendiera la barrera de lo físico y nos alentara a intentarlo una vez más? ¿Cuántas veces podemos sobrevivir a este ciclo?.

El momento exacto en el que empieza la primavera es solo una precisión científica irrelevante para quienes buscamos el cambio, igual que marcar el inicio del año para, nuevamente, intentar algo. No es que un día el termómetro ande por los tres grados al amanecer y al otro marque los diez. ¿Y con las personas? ¿Cómo cambiamos?

El hielo, que en circunstancias específicas pasa directamente del estado sólido a gaseoso, se salta la etapa en la que puede fluir y dar vida, para evaporarse en el aire y perderse.

Quizá para algunas personas fluir no esté en nuestra química, solo desaparecer.


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