Alivio

“…”

Quizá ya no vivimos en tiempos en que enviamos mensajes dentro de una botella, incluso puede que no enviemos ya nada relevante. Todo es automático, inmediato y efímero; nada trascendente. En un mundo que gira cada vez más rápido, y en cuyo espacio constantemente reducido, dedicamos menos tiempo para lo importante, un amigo lanzó una botella al mar con algo invaluable.

Había llegado la primavera, y con ella días más soleados pero no necesariamente brillosos, cuya luz no alcanzaba todavía algunos rincones oscuros y apartados. Entonces recibí un correo de mi amigo Fausto.

Para empezar, siempre me ha costado trabajo hablar de cosas importantes, aún con mis amistades más cercanas. Además, había decidido partir sin dar muchas explicaciones, por lo que la comunicación con mis amistades en ese momento no era tan fluida.

Y esta vez no fue la excepción. A decir verdad, no recuerdo claramente el mensaje. Hacía poco tiempo que habíamos hablado de uno de nuestros juegos favoritos: “The Legend of Zelda”, particularmente de la música. Algo habíamos comentado sobre versiones mejoradas de ciertas melodías que nos hacía disfrutarlas aún más.

Fausto me compartió esta versión de “The goddess appears” por correo. No solo la gente ya no se manda correos, mucho menos envía música en ellos. Supongo que realmente eran otros tiempos.

La sensación que sentí cuando escuché la canción fue de una luz cálida y apacible, como la que recibes de entre las ramas de un árbol frondoso un día de primavera.

El alivio de un espíritu cansado y vagabundo llegaba en forma de melodía.

La música como remedio para el alma.

La diosa que se aparece.


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