Un turno más

“…”

Mi transición a la vida adulta parecía esperar un turno más en este particular juego de mesa.

Aunque me hospedaba en casa de la familia de Andrés, las cosas en cuanto a responsabilidades no habían cambiado mucho respecto a la casa de mi tía. La hermana de Andrés se encontraba estudiando en el extranjero, por lo que me permitieron quedarme en su cuarto. Apoyaba con una cuota simbólica, pero en realidad no me era requerido nada adicional, por lo que era poco lo que tenía en cuanto a responsabilidades aún.

Quedaba tiempo entonces de jugar un poco más, literalmente hablando. Comencé a jugar un juego de rol llamado Baldur’s Gate. Era bastante complejo, desde la definición misma del personaje, sus habilidades, alineación ética y moral, etc. Esto sin mencionar la complejidad de las interacciones con otros personajes y el entorno mismo, habilitando toda clase de misiones, situaciones y objetivos.

Ocupé buena parte del tiempo libre que tenía en este juego, sabiendo que realmente nunca lo habría de terminar. Después de todo era solo un turno más.

Curiosamente no se completó como esperábamos. Sucedió un día que acompañaba a Andrés en un evento de la escuela. La fiesta parecía que habría de prolongarse; lo normal, aunque inoportuno para quienes, como yo, trabajábamos al día siguiente. Me adelanté a regresar para encontrarme sorpresivamente con la hermana de Andrés, que había vuelto a casa antes de lo esperado, desde luego; por lo que hicimos algunos arreglos temporales dadas las nuevas circunstancias, como alojarme en el estudio.

Entendí que la vida es así, con imprevistos a los que nos tenemos que adaptar y por los que hay que tomar nuevas decisiones. Como la que tomé de buscar un nuevo alojamiento. Después de todo, estaba más que listo. Y no porque me disgustara estar en casa de Andrés; a decir verdad, me hubiera gustado pasar un poco más de tiempo ahí; además de que siempre me hicieron sentir bienvenido.

Ahora los objetivos habían cambiado. Andrés y su familia debían concentrarse en asuntos familiares y personales, y yo debía tomar, de una vez por todas, responsabilidad completa de mí mismo.

Ese es el juego más difícil. Y en realidad no es un juego.

æAhora que recuerdo, elegí que mi personaje fuera un bardo o trovador. No se si en el fondo traía algo con la música, como siempre. Quizás en otra vida fuí un bardo trotamundos. Y quizá lo hubiera sido en esta, si hubiese aprendido a tocar algo.

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