(Re)Ignición

“How does it feel in my arms?”

Decidí que no podía estar lejos por más tiempo; de la ciudad y de mis amistades, pero sobre todo, de ti.

Un día en que platicaba con Andrés de mi situación logísticamente complicada, me ofreció hospedarme en su casa, la cual estaba convenientemente cerca de la tuya.

El resto fue solo el efecto magnético que ya había comenzado su atracción invisible desde nuestro reencuentro y la puerta entreabierta que ese día se quedó.

No supe si fue en secreto o con toda la intención, pero volvimos por donde andábamos, años atrás, quizás por la fuerte necesidad de revivir ciertas memorias y comprobar si en efecto eran tan buenas como las recordábamos. Y si.

La química potencial se transformó en energía tan pronto encendimos la chispa entre nuestros brazos.

Desde luego que las circunstancias no eran las mismas. Había mucho que arreglar y todo a nuestro alrededor se movía muy rápido. Pero nada de eso importaba. La sensación de revivir todo lo vivido con la misma intensidad opacaba cualquier otra idea.

No se si fue algo que nos debíamos, o una concesión contra el sentido común que cada quien quiso tomar para sí. Lo que sé es que se sintió genial. Tan bien como la primera vez.

Y tan bien como cada vez que lo recuerdo.


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