Embrujos de inocencia

“..de donde ha salido y ha donde ha ido, ella es un misterio”


Hay gente mala por naturaleza, y es sólo cuestión de azar encontrarse con ellas.

Conocí a _4846 en el taller de la escuela. La materia que tenía asignada era electricidad, y gracias a que yo le ayudaba a mi abuelo en sus trabajos como contratista, el asunto en general era sencillo, por lo que podía pasar la materia en segundo plano. El maestro de taller me asignaba tareas extras para mantenerme ocupado, y entre ellas estaban las asesorías ocasionales. Me indicó apoyar a una chica que estaba muy retrasada con sus prácticas y que faltaba mucho. Dejaré de lado la pretensión de que yo era una persona muy dedicada, porque aunque sí lo era, algo más había pasado sobre mí cuando nos conocimos; por esto es que me entregué, quizá demasiado, a este desafío.
Era evidente que faltaba mucho. Me contó que vivía con su mamá, pero que se acababa de casar con el papá de su medio hermano, con quienes no se llevaba bien. Después de algunos días de no verla, averigué su dirección con unos compañeros y la fui a buscar a su casa. Al dar con la ubicación, les ví salir: papá, mamá e hijo. No había rastro de ella. Al día siguiente nos vimos de nuevo en la escuela y me explicó que se había ido a vivir con su abuela. Le comenté que estaba seriamente retrasada con las prácticas y que tendríamos que trabajar mucho para que se recuperara, pero que yo podía ayudarla. Me llevó donde vivía su abuela, quien vivía en un par de cuartos de alquiler en una casona del centro. Apenas había espacio para las dos. Quedamos de trabajar en sus prácticas por las tardes, por lo que acudí sin falta durante algunas semanas. Todos los días, me sentaba en la escalera de la entrada y me llevaba el material de las prácticas mientras ella se ponía a hacer otras cosas. Estaba a su disposición dentro y fuera de la escuela, mientras ella seguía su vida con la misma gracia de siempre. La situación estaba clara: estaba haciendo por ella mucho más de lo que me correspondía, ¿pero por qué?, supongo que la respuesta igual de clara era que me gustaba. Nunca pude definir bien porqué, si en general era una persona muy egocéntrica y poco considerada conmigo. Me hablaba con dulzura, cuando se trataba de cosas de la escuela. El resto del tiempo se la pasaba hablando de sí misma y de cualquier otra cosa. El embrujo de su sonrisa, su fragilidad y sus palabras dulces se había posado irremediablemente sobre mí desde el comienzo.

Por suerte el embrujo perdió su efecto poco después. De lo perdido nada hubo que lamentar, mas que el tiempo y lo que dejé de hacer de mi vida y por otras personas que eran, de hecho, más importantes.

æ Quisiera poder decir que todo quedó en este encuentro de secundaria, pero el destino me pondría a prueba una vez más tres años después cuando volvimos a encontrarnos en la preparatoria, fallando una vez más, para infortunio mío y disfrute de mis amigos, quienes fueron testigos de lo que una marioneta puede hacer cuando se le manipula con destreza. Quisiera decir también que no se repitió con nadie más, pero la ingenuidad es quizá la maldición que por siempre ha hechizado a esta pobre marioneta.

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1 Response

  1. Eliza says:

    Canciones que dejan huella, personas que lo hacen también, aprendizaje? La vida sigue su curso, así que estaré atenta de la siguiente entrega! Gracias por compartir!

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