Mar adentro

“Losing emotion, finding devotion”

Un día que salimos me dijiste que debías contarme algo.

Fuimos caminando al centro. El ambiente alegre de las calles y el bullicio de las personas contrastaba mucho con lo que me ibas a decir.

Así caminando, sobre la marcha, como cualquier cosa que te hubiese ocurrido en la semana, decidiste que sería la mejor manera.

Comenzaste comentando que durante nuestro “tiempo fuera” habías seguido en contacto con mi amigo Fausto. Platicaban de todo y de nada, y entre esas cosas, las que como amigos compartíamos. Para esto hiciste el paréntesis de que ya habías considerado salir con otras personas, pero que en realidad no te sentías con ánimos de hacerlo.

Después de la fiesta de graduación de nuestra amiga Bety, Fausto y tú platicaron del evento y te mostró las fotos que nos tomamos. En una de ellas me encuentro bailando con una chica.

¿Por qué eran necesarios detalles tan específicos? Porque me confesaste que en ese momento, justo después de ver esa foto, decidiste darle una oportunidad a alguien. Me revelaste que lo conocía, y que por eso debías contármelo todo.

El mar que nos rodeaba se detuvo increíblemente por unos momentos, antes de la tormenta que habría de desatarse. Me pregunté si serían más fuertes los vientos inclementes de la tempestad o las emociones a desencadenarse en mi interior.

Procediste a contarme, con detalle, cómo comenzaste a salir con un compañero mío de la universidad.

Escuché atento, aunque trataba de contener el océano que se encrespaba en mi interior. Me preguntaba cuál era la necesidad en este ritual masoquista, aunque parte de mí no podía negarte el derecho que tenías en todo esto.

El derecho que tenías de lastimarme.

El estoicismo de escuchar esa parte de tu historia como agradecimiento por una nueva oportunidad.

Encontrar en la devoción la fuerza que en ese momento necesitaba para contener un mar de emociones.

El juramento silencioso de no permitir que esto volviera a ocurrir de nuevo.

Algo en esos votos habría de asegurarse después de cumplir con mi palabra.


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