Reaparición

“I wonder if I’ll ever see you again”

Mi vida se encontraba en un estado de suspensión completa. Todos los planes que alguna vez tuve se hallaban detenidos o de plano perdidos inevitablemente. Lo que se había obtenido hasta el momento, y que aún se conservaba, se había ido directamente al congelador.

¿Qué tenía entonces? Un intervalo considerable de tiempo para hacer algo con mi vida, y un empleo sin futuro como medio. El pronóstico no era muy alentador, pero era todo con lo que podía contar.

Mis días eran muy monótonos, el cambio de la escuela al trabajo modificó mis horarios y mi rutina. Trabajaba en el turno de la tarde y los fines de semana. Es difícil aprender a encontrar el sentido de la vida cuando estás trabajando un sábado por la noche mientras el resto del mundo se divierte, o poder disfrutar de tu día libre, que es un día cualquiera entre semana en el que todo el mundo excepto tú está ocupado. Las cosas no tenían sentido ni lugar aparente.

Entonces un día te apareciste por la tienda.

De todos los reencuentros posibles, este era uno de los improbables y que estaba marcado por la completa falta de intención, porque de haberlo querido hubiésemos escogido cualquier otra circunstancia. Que todo estuviese fuera de lugar, incluyéndome, tal vez contribuyó a que el reencuentro pasara.

Ni tú esperabas encontrarme trabajando en una tienda del rumbo en que vivías, ni yo esperaba que te aparecieras como cualquier cliente; pero ahí estábamos, tú paseando al perro de tu tía y yo barriendo la entrada de la tienda un sábado por la tarde.

Seguro que había mucho que decir, pero las circunstancias no daban mucho espacio para cualquier plática pendiente. Dos cosas nos quedaron ese día por la tarde: la alegría de volver a vernos, aunque hubiese sido sólo un momento, y la duda de cuándo podría ser la próxima vez.

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